Consentimiento informado en cirugía equina: qué debieron explicarte antes de operar

El caballo entró en quirófano y no salió. O salió con una complicación de la que nadie te había hablado: una infección, una parálisis, una laminitis postoperatoria, una recuperación de la anestesia que acabó en fractura. Te dicen que era un riesgo conocido de la intervención. Pero a ti nadie te lo explicó; firmaste una hoja en recepción, si es que firmaste algo, y la decisión la tomaste sin saber qué podía pasar.

Respuesta corta: antes de una cirugía, el veterinario debe informar al propietario de en qué consiste, qué alternativas hay, qué riesgos relevantes tiene y qué probabilidad razonable de éxito, y obtener su consentimiento. No hay una ley específica para animales que lo regule con el detalle de la medicina humana, pero la obligación existe: nace del contrato, de la buena fe y de las normas deontológicas de la profesión veterinaria. Cuando falta la información y el riesgo no informado se materializa, hay base para reclamar aunque la cirugía se hiciera técnicamente bien.

De dónde sale la obligación de informar

En medicina humana el consentimiento informado está regulado por ley y su ausencia genera responsabilidad por sí misma. En veterinaria no hay una norma estatal equivalente, y ese es el argumento favorito de las aseguradoras. Pero la obligación se sostiene por tres vías:

El contrato. Quien encarga una cirugía contrata un servicio profesional. El artículo 1.258 del Código civil obliga no solo a lo pactado sino a todas las consecuencias conformes a la buena fe, y nadie puede decidir con buena fe sobre una intervención de miles de euros y riesgo vital para su animal sin saber en qué consiste.

La lex artis. La práctica profesional exigible al veterinario incluye informar. Los códigos deontológicos de la profesión veterinaria recogen el deber de informar al propietario y de obtener su consentimiento para intervenciones con riesgo, y los hospitales equinos serios lo documentan por escrito.

La condición de los animales como seres sintientes (artículo 333 bis del Código civil), que refuerza que las decisiones sobre su tratamiento corresponden a quien tiene el deber de cuidarlos, con información suficiente.

Qué debe contener el consentimiento

ElementoLo que debería constarLo que suele constar
Diagnóstico y objetivoQué tiene el caballo y qué se busca con la cirugíaNombre de la intervención
AlternativasTratamiento conservador, esperar, otra técnica, eutanasia; ventajas e inconvenientesNada
Riesgos relevantesLos propios de la anestesia general equina (mortalidad, fracturas en la recuperación, miopatías), los de la técnica y los específicos de ese caballo«El propietario asume los riesgos inherentes»
PronósticoProbabilidad razonable de éxito y de secuelas; vuelta al trabajoNada, o un optimismo verbal
CostePresupuesto y qué pasa si surgen complicacionesUn importe orientativo
Decisiones durante la cirugíaQué se hará si se encuentra algo distinto; si se autoriza la eutanasia intraoperatoria y en qué condicionesSe decide por teléfono a toda prisa o no se decide
Firma informadaFirmada tras la explicación, con tiempo, por el propietario o quien tenga poder para decidirHoja genérica firmada en recepción, a veces por el transportista o el mozo

Cuándo se puede reclamar

La falta de consentimiento informado no convierte cualquier mal resultado en negligencia. Se reclama cuando concurren tres cosas: que no se informó (o se informó de forma tan genérica que equivale a no hacerlo), que el riesgo que se materializó era de los que debían informarse, y que con la información completa el propietario razonablemente habría decidido otra cosa: no operar, operar en otro centro, elegir la alternativa conservadora, o al menos asumir el riesgo con conocimiento.

Se distingue de la mala praxis técnica: aquí la cirugía puede haberse hecho bien. Lo que se reprocha es haber privado al propietario de decidir. Y son compatibles: si además hubo un error técnico, se reclaman ambas cosas.

El caso de las urgencias

En un cólico quirúrgico de madrugada no hay tiempo para una sesión informativa. Pero sí lo hay para lo esencial: la mortalidad aproximada de la cirugía de cólico, el coste, la alternativa de la eutanasia, y qué hará el cirujano si al abrir encuentra una lesión inviable. Los hospitales que trabajan bien lo hacen en cinco minutos y lo documentan con una firma o una llamada grabada. La urgencia reduce el contenido de la información, no la elimina.

La prueba, que aquí es del veterinario

Quien tiene que acreditar que informó es quien tenía la obligación de hacerlo. Si no hay documento firmado, o el documento es una hoja genérica que no menciona los riesgos concretos, el veterinario tendrá que probar por otros medios (testigos, correos, anotaciones en el historial) que informó. En la práctica, la ausencia de un consentimiento específico es el punto más débil de la defensa de la clínica, y las aseguradoras lo saben.

Del lado del propietario conviene reunir: la hoja que se firmó, el presupuesto, los mensajes y correos previos a la cirugía, el historial clínico completo, el informe quirúrgico y anestésico, y un informe pericial que diga qué riesgos eran relevantes y debieron informarse.

Qué se reclama

El valor del caballo si murió o hubo que sacrificarlo, o su pérdida de valor si quedó con secuela; los gastos de la cirugía y del tratamiento de la complicación; el pupilaje durante la baja; el lucro cesante en caballos que producían ingresos. Cuando la cirugía era técnicamente correcta y solo falta el consentimiento, los tribunales tienden a moderar la indemnización en función de cuánto habría cambiado la decisión con la información completa; por eso importa tanto acreditar que existía una alternativa razonable.

Plazo: cinco años (artículo 1.964.2 del Código civil), con acción directa contra la aseguradora del veterinario o del hospital (artículo 76 de la Ley de Contrato de Seguro).

Un supuesto de manual

Un caballo de salto de 30.000 € se opera de una lesión osteocondral en la babilla, cirugía programada, en un hospital equino. En recepción, el mozo que lo lleva firma una «autorización de intervención» de un párrafo. Nadie explica al propietario que la recuperación de la anestesia general tiene un riesgo de fractura, ni que existía la alternativa de un tratamiento conservador con buen pronóstico para su nivel. En la recuperación el caballo se fractura la tibia y es sacrificado. La cirugía se había realizado correctamente.

La clínica alega riesgo inherente. El propietario acredita que no se le informó (la firma es del mozo, el documento no menciona riesgos), que el riesgo de fractura en la recuperación anestésica es conocido y relevante, y con un informe pericial que el tratamiento conservador era una alternativa razonable que habría elegido. Reclamación: valor del caballo, gastos de la cirugía y de la eutanasia y, en su caso, lucro cesante. La cuantía final dependerá de cuánto peso dé el juzgado a la alternativa no ofrecida.

Preguntas frecuentes

¿Vale la firma del transportista o del mozo de cuadra?

Solo si tenía poder del propietario para decidir, lo que casi nunca ocurre. Una firma de quien no puede consentir no es consentimiento. La clínica debe asegurarse de quién decide.

¿Y si firmé sin leer?

Firmar un documento genérico que no describe los riesgos concretos no cubre a la clínica: el consentimiento tiene que ser informado, no solo firmado. Ahora bien, si el documento describía los riesgos con claridad y lo firmó el propietario, será difícil sostener que no se informó.

¿Puedo reclamar si el caballo se recuperó pero el postoperatorio costó el doble?

Si los costes de la complicación no se informaron y la complicación era un riesgo relevante conocido, sí se puede discutir su repercusión. Es una reclamación menor, pero con base.

¿Necesito perito si la cirugía se hizo bien?

Sí. El perito no dirá que hubo error técnico, sino qué riesgos eran relevantes, si existía una alternativa razonable y qué habría cambiado con información completa. Sin ese informe, la aseguradora se limitará a repetir «riesgo inherente».

Cuéntanos qué ha ocurrido con tu caballo

Explícanos qué te dijeron antes de la cirugía y qué firmaste, y te decimos si hay base para reclamar, qué plazo corre y qué documentación hace falta.

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